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El bolero, su impacto e historia en la vida cultural de Cienfuegos

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Desde sus orígenes en Santiago de Cuba, a finales del siglo XlX, el Bolero acompaña la vida del cubano. Llegó a todas las regiones de nuestro país y traspasó sus fronteras para convertirse en uno de los géneros que, por más de una centuria, mantiene vigencia en el gusto popular. Y el pasado 24 de agosto fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación.

A lo largo de su evolución ha pasado por diferentes modificaciones. Su ductilidad le ha permitido la fusión con otros géneros, sin perder nunca su identidad. Pero en Cienfuegos: ¿qué impacto ha tenido el bolero en la vida del sureño? Sin dudas, varios músicos de esta tierra han sido muy importantes dentro de la evolución del mismo y a su vez, el bolero, en la vida del pueblo de la Perla del Sur.

Tras los pasos de la historia, el primer nombre que nos encontramos es el de Eusebio Delfín, trovador por excelencia que naciera en Palmira, (1893- habana 1965). Nos legó uno de los boleros más versionados en la historia del género, “En el tronco de un árbol” (su nombre original es: “Y tú, ¿qué has hecho?”) cuenta además con: “Qué boca la tuya”, “Ansias locas”, “Aquella boca”, entre otros. Pero su aporte fundamental va a estar en que a partir de él se cambia el acompañamiento, y se comienza a utilizar un ritmo semiarpegiado, en vez del habitual rasgado o rayado de la guitarra.

Pero el bolero se siguió vistiendo con trajes de moda para continuar acompañando la preferencia de su público. Por lo que, aparejado al auge de los tríos, cuartetos, sextetos y septetos de sones, nace el bolero-son. Esta nueva manera de abordar el género ganó su esplendor en tierra sureña con los sextetos (alrededor de 1920) como Cienfuegos, Ron San Carlos, Santa Cecilia; los septetos (1927) y los conjuntos de sones (aproximadamente en 1940) como Los Naranjos, que aún defienden el mismo y tanto han calado en la vida de su ciudad.

Dentro de estas agrupaciones cienfuegueras, comenzaron a surgir varios nombres que también harían historia y serían autores de icónicos boleros. Rafael Ortiz (Mañungo, 1908-1994), Marcelino Guerra (Rapindey, 1912-1996) y Félix Molina Marín (Felito, 1920-2007). En estos tres compositores, se evidencia una evolución armónica dentro del género. De la autoría de Marcelino Guerra podemos encontrar boleros tan conocidos como: «A mi manera», «Buscando la melodía» y «Convergencia», entre muchos otros. De Rafael Ortiz recordamos: «Muy junto al corazón», «Dame un trago tabernero», «Amor de eterna juventud», entre tantos que llevó al éxito. Por su parte, Felito Molina, tiene boleros como: «Cariño ven», «Canción a una flor», «Rumbo al sur», por solo mencionar algunos que siguen presente en las voces de excelentes intérpretes de la ciudad.

Se suma a ellos el magistral Benny Moré (Lajas 1919- La Habana 1963), con boleros de su autoría entre los que destacan: “Ahora soy tan feliz”, “Amor fingido”, “Dolor y perdón”, “Mi amor fugaz”. Benny cambió el concepto interpretativo, ampliando a otros matices la interpretación del género. Llegó a unir su voz a reconocidos intérpretes del mismo, como Pedro Vargas. En la voz de Benny encontramos décimas musicalizadas, convertidas en boleros.

Está, también, la Orquesta Aragón, quienes llevaran el bolero-chá, a un lugar cimero en la preferencia del pueblo. Los boleros compuestos por Rafael Lay y Richard Egües, traspasaron las fronteras y llegaron a la preferencia muchos. Y están los boleros dedicados a los encantos de la ciudad, como “Luna Cienfueguera”, de José Ramón Muñíz. Es sin dudas una de las urbes que más ha sido enaltecida a través de este género. La lista es extensa, a ella se suman los grandes boleros que hicieran famosas voces de solistas y cultores cienfuegueros como Paulina Álvarez, Roberto Espí, Guillermo Portabales, Laíto Sureda, Roberto y Pedro Novo, Mario Crespo e intérpretes como Lutgarda Ordetx, Doraida Tillet, Ingrid Rodríguez, el dúo Así Son y el movimiento de tríos, que merecen el reconocimiento de un pueblo cienfueguero que agradece a sus cultores, el haber disfrutado de verdaderos Boleros de Oro.  Y hablando de ello, es también un músico nacido en la Perla del Sur quien lleva a su cargo los festivales internacionales Boleros de Oro y ha sido un indiscutible promotor, defensor y cultor de este género, el Maestro José Loyola Fernández.

El bolero forma parte de la historia y de la cultura intrínseca de la tierra cienfueguera, de los cantos a la luz de la luna de la Bahía de Jagua. (Tomado de 5deseptiembre)

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