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Música sinfónica para el Ché y millones

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Música sinfónica para el Ché y millones

Por Raquel Marrero Yanes

Fotros: Yasel Nuviola Amador

Saben los artistas, de manera particular y social, el verdadero impacto de su arte. Cabe resaltar el desinterés y altruismo de los convocados al Gran Concierto Sinfónico La Patria se levanta, dedicado al aniversario 50 de la caída del Guerrillero Heroico y al pueblo de Cuba.

Ellos, este 8 de octubre, homenajearon de la mejor manera. Al unísono le cantaron desde diferentes escenarios del país, a la Patria y al Che, lo que para millones en la isla significan una canción.

Los artistas que unieron sus voces engrandecieron la mañana del domingo, y sin vacilar hicieron suyas también, las heridas del huracán Irma, y las huellas del Che.

Fue ese el motivo artístico que tuvo en cuenta el Maestro Enrique Pérez Mesa a la hora de conformar el elenco que acompañó, a la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, en la capitalina Sala Avellaneda del Teatro Nacional.

La diversidad no sólo fue musical, también generacional porque cada quien lució diferente, genuino y de sobrado talento durante el concierto, que estuvo abrigado por la dulzura musical de la orquesta insigne, al interpretar de José White, La bella cubana y Hasta siempre Comandante, de Carlos Puebla con instrumentación de Orlando Vistel.

Con su peculiar melodía la Sinfónica acompañó al reconocido pianista Frank Fernández, quien regaló con su acostumbrada destreza Canción trovadoresca. Momento especial lo tuvo con los Coros Exaudi y Vocal Leo, en el tema Canción antigua al Che Guevara, de Mirtha Aguirre. Una pieza que al decir del músico en una primera parte “es expresión cercana a aceptar que el dolor y la tristeza existen, sin embargo, con la entrada de las voces logra alegría y la necesidad de sobrevivir”.

Asimismo, el Maestro Pérez Mesa y la Orquesta Sinfónica deleitaron al público amante del género con Libertango, de Astor Piazzola y de Ludwing van Beethoven, Egmont. Oportunidad en la que el actor Osvaldo Doimeadiós dejó atrás el humorismo y salió al escenario con voz estremecedora para declamar el poema Che Comandante de Nicolás Guillén.



Con la presencia en el escenario de Bárbara Llanes, el concierto se adentró al mundo clásico. La soprano, con voz peculiar interpretó de Jacques Offenbach, Los cuentos de Hoffmann. Mientras el trovador Polito Ibáñez, hizo gala con Enamorada del viento, dedicada a Alicia Alonso y con Rostro de la cocinera, sobre textos de Eliseo Diego, que forman parte de su disco con la Sinfónica.



Dispuesta a cantarle una vez más a su país, llegó Omara Portuondo. En el escenario compartió con Frank Fernández y Bárbara Llanes temas clásicos como Silencio, de Rafael Hernández; 20 años de María Teresa Vera y Siboney de Ernesto Lecuona.



A la novia del feeling no le faltó su habitual canto a capela de La era está pariendo un corazón y Amigas, a petición del público que con aplausos y aclamaciones la vio disfrutar, como solo ella sabe, y a su vez bailar variantes musicales de su tiempo.

El concierto no pudo tener mejor cierre. La popular Orquesta Aragón hizo mover al público con sus contagiosos ritmos de El Bodeguero, Dame un traguito ahora y Sabrosona.

Tal y como el Maestro Enrique Pérez Mesa auguró el Gran Concierto Sinfónico La Patria se levanta, de La Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, fue un concierto “hermoso” en el que hubo derroche de cubanía y el público premió con aplausos.

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