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Palabras de clausura de la 1ra Jornada Habana titiritera

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Palabras de clausura de la 1ra Jornada Habana titiritera

Por Arneldy Cejas

Felicidad, unión, trabajo y armonía, son cuatro palabras con las que pudiera resumirse esta 1ra Jornada Habana titiritera: figuras entre adoquines, que hoy cierra el telón.

Desde el año 2012 soñábamos una jornada que rescatara los desaparecidos festivales de títeres que en algunas etapas animaron a la capital. En numerosas reuniones y eventos la necesidad de crear un festival de títeres para toda la familia era un tema recurrente entre los colegas. Por eso, desde entonces, aparece este evento, con otro nombre, en todas nuestras discusiones de proyectos, año tras año.

¡Por fin lo hemos hecho! Somos once integrantes en Teatro La Proa, pero nosotros solos no lo hubiéramos logrado si no fuera por la por la ayuda y colaboración de numerosas personas e instituciones que acogieron la idea con mucha felicidad. En franca unión comenzamos a dar los primeros pasos acompañados por: el Centro de Teatro de La Habana, el Consejo Nacional de las Artes Escénicas, la Dirección de Gestión Cultural de la Oficina del Historiador y la Asociación Hermanos Saiz, entre otras instituciones.

Recurrimos a colegas con los que siempre podemos contar para que nos ayudaran en este empeño, la lista de amigos que compartieron sus experiencias con nuestro entusiasmo, es interminable, ya sea como profesores en talleres para niños y para profesionales; mostrando sus obras; en las labores de producción o sencillamente brindando sus consejos para que quedara bien esta Jornada…

Para nadie es un secreto cuánto hemos trabajado todos. Los resultados son palpables. Quisiera, como miembro del equipo de dirección de este encuentro (y que sirva de agradecimiento a todo el ha puesto su granito) resaltar la labor realizada por todas las personas que han tenido que ver con la promoción de Habana titiritera: figuras entre adoquines. Hace más de un mes, desde que hicimos nuestra conferencia de prensa, la Jornada ha sido titular en los principales medios de comunicación de nuestro país y fuera de él.

Nuestros promotores, especialistas, periodistas, diseñadores y colaboradores lograron que los títeres saltaran desde los adoquines, para inundar programas estelares de la radio y la televisión, la prensa plana, la digital y las redes sociales. Solo una vidriera se nos negó, y se nos abrieron mil puertas y ventanas, el resultado: todas las funciones con los teatros llenos. Y nuestros artistas, niños y familias lo agradecieron.

Pero no siempre estuvo el mar en calma en estos siete días, esta travesía tuvo fuertes olas y marejadas, aun así La Proa y todos los tripulantes del encuentro navegamos sin zozobra.

El lamentable accidente de un director y la enfermedad de dos actrices causaron la suspensión de 9 funciones, de las 68 programadas en las 10 sedes del municipio y en las 3 fuera de La Habana Vieja, aunque algunas fueron recuperadas en otros horarios y lugares. Grupos que se inscribieron y abandonaron cubierta antes de zarpar, otros a mitad del viaje. En cambio, los que sí estuvieron toda la travesía, como buenos marineros, cubrieron esos espacios para que ninguna función se suspendiera. También sabemos que no todas las obras que se presentaron tuvieron el mismo nivel de calidad, son riesgos que se corren en todos los eventos. Pero estamos felices porque esto ocurrió en una ínfima minoría.

Cuatro talleres, con maestros de lujo, hicieron que nuestros profesionales, estudiantes de teatro y muchos niños con sus padres y abuelos se acercaran a los títeres, para un total de 106 alumnos inscritos. Rendimos homenaje a José Martí, a Fidel Castro - hoy en su cumpleaños- y a nuestros maestros titiriteros.

Entregamos por vez primera el Premio Timonel, para reconocer al títere y a sus protagonistas en la ciudad. También por primera vez anduvimos La Habana arrastrando otro mar, ahora de pueblo, por todas las instituciones en el primer Andar titiritero, dentro de Rutas y Andares.
Logramos traer a La Habana Vieja, a grupos de varias provincias y a amigos de otros países, a muchos de ellos los queremos como familia, otros lo serán a partir de ahora.

Fueron 170 los acreditados, de ellos 120 como personal artístico y otros 50 de apoyo, logística, prensa e invitados. Los grupos habaneros que quisieron mostrar sus obras así lo hicieron, sin competencias, críticas o censuras. Estuvieron presentes todas las compañías que tienen algo interesante que mostrar y compartir. En total se dieron 63 funciones de las 68 programadas, y el número de espectadores de las mismas alcanzó la cifra de 4720 personas, en su mayoría niñas, niños y jóvenes.

Tenemos que mejorar muchas cosas para la próxima edición, pero me siento feliz porque han sido días de arduo trabajo, en armonía, de total entrega de mucha gente. En estos meses de calor sofocante, me refresca e inspira ver a mis técnicos y actores entregados a cualquier tarea, en cualquier horario, después de largos ensayos, defendiendo juntos el mismo proyecto. Devolviéndole luz a nuestro destruido edificio, convirtiendo ese lugar añejo, en la sede de en un festival naciente, el festival de títeres para toda la familia, que esperaba la Capital del país.

Dice un amigo que estamos locos por armar un evento como este, en La Habana, en estos tiempos. Es verdad, lo estamos. Es una locura llena de mucha suerte. La suerte de poder seguir soñando con estas cosas, mientras en otros lugares la gente se debate entre sequías, elecciones, hambre, epidemias y bombas. Tenemos la suerte de contar con personas que confían en estas “locuras” y nos apoyan; tenemos un público conocedor, culto e inteligente que nos necesita. ¿Qué más podemos pedir?

Que siga soplando el buen viento, que nos siga acompañando el buen tiempo y que sigamos contando con amigos como ustedes, que nosotros seguiremos este viaje a toda vela, sobre cualquier ola por muy grande que esta sea.

Es cierto que estamos locos, la Jornada aun no acaba y ya anunciamos que en septiembre lanzaremos la convocatoria para conformar el Taller infantil de Teatro La Proa, donde se impartirán, durante todo el curso, clases de teatro, títeres, danza y pantomima. Crearemos nuestra propia cantera de “loquitos proeros”.

En agosto del 2019, volverá nuestra Proa a atracar en este puerto, con la cubierta llena de títeres y colegas. Cuando vuelva a volar el pelícano de Teatro La Proa, sobre La Habana titiritera, regresaremos con nuevas ganas y nuevas obras que mostrar. Desde ahora la convocatoria está abierta. ¡La 2da Jornada Habana titiritera: figuras entre adoquines, ya está a la vista!

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