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Premio Literario Casa de las Américas en su 59 adición

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Premio Literario Casa de las Américas en su 59 adición

Por Roxana Rodríguez y Jennifer Milián

Con una experiencia de casi seis décadas, la Casa de las Américas acoge en su seno una amplia red de intelectuales, así como los encuentros culturales más sostenidos de América Latina y el Caribe. Reconocida como una de las instituciones culturales de mayor relevancia en la región, ha publicado, promovido y fomentado la obra de importantes escritores, artistas plásticos, teatristas, músicos y estudiosos de la literatura y de las artes en el continente.

En aras de estimular la creación e investigación culturales, la Casa otorga anualmente el Premio Literario Casa de las Américas. En esta ocasión ha convocado a las categorías de cuento, literatura caribeña en inglés o creol, estudios sobre la mujer, teatro, literatura brasileña y ensayo de tema artístico-literario.

En la sala Che Guevara de la institución y en presencia de Abel Prieto Jiménez, ministro de Cultura de Cuba, y Roberto Fernández Retamar, presidente de Casa de las Américas, fue presentado en la mañana de hoy el jurado del prestigioso Premio, conformado por destacados intelectuales de la región:  Martha Aponte (Puerto Rico), Ariel Urquiza (Argentina), Daniel Díaz (Cuba), Rodrigo Hasbún (Bolivia), Myrna García (Puerto Rico), Saúl Sosnowski (Argentina), Luciano Castillo (Cuba), Elizabeth Núñez (Trinidad y Tobago), Jacob Ross (Granada), Emilio Jorge Rodríguez (Cuba), Olga Consentino (Argentina), Charo Francés (España-Ecuador), Diego Sánchez (Colombia), María Teresa Zúñiga (Perú), Alexis Díaz de Villegas (Cuba), Cristian Santos (Brasil), Mário Magalhães (Brasil), Candace Slater (Estados Unidos), Natalia Cisterna (Chile), Marta Núñez (Cuba) y Roxana Pineda (Cuba).

Las emotivas palabras de inauguración estuvieron a cargo de Silvio Rodríguez, quien ha estado muy ligado al quehacer y la historia de la Casa de las Américas desde su fundación en 1959:

Hermanos que convoca esta casa:

Si a un siglo de su nacimiento José Martí fue identificado como responsable de los hechos revolucionarios que inauguraron nuestra etapa libertaria de 1953, también pudiera decirse que esta Casa de las Américas fue fundada por nuestro apóstol, por su compromiso con los próceres que empezaron las guerras de emancipación continental contra el colonialismo.

Para colmo una joven de la generación del centenario del nacimiento de Martí, protagonista de aquella  jornada terrible y simbólicamente hermosa fue a su vez quien fundó y animó esta institución  que ha reunido a escritores compartiendo un ensayo hogareño de aquel ideal llamado Nuestra América.

Otro imprescindible de esta casa mi amigo poeta y pensador Roberto Fernández Retamar el año pasado me pidió estas palabras de inauguración al premio número 59 y es que Roberto sabe que aunque este entrañable evento aún no ha incluido la modalidad de canción es incuestionable que aquí se ha cantado mucho,  tanto con lírica como con guitárrica. Por ejemplo: el mes que viene hará medio siglo de que varios trovadores de mi generación estuvimos por primera vez en este mismo salón. Aún no se llamaba “Che Guevara” aunque ese nombre fue un nombre que nos sobrevoló aquella noche. Lo que era yo estaba bastante azorado casi no me lo creía porque en febrero de 1968 Casa de las Américas era ya un lugar honroso y querido liderado por una heroína y respaldado por brillantes artistas y escritores.

Faltaban por llegar muchas novelas, narraciones, piezas de teatro, faltaban innumerables libros de poesía y faltaban por ausentarse o sernos arrebatados varios hermanos queridos, porque esta casa y este premio siempre tuvieron la virtud de reunir a mujeres y a hombres más interesados en la suerte de sus pueblos que en la de sus propias palabras, gente entregada en el ingenio pero muchos también en carne y hueso, así que faltaban por ocurrir noticias en muchos escenarios, noticias esperadas  inconcebibles, esperanzas y angustias de diversas honduras, también faltaban iluminaciones, sorpresas y aprendizajes, faltaba tiempo, partícula a la partícula haciendo lo que la brisa y el agua cuando corren, faltaba después de la espuma el sedimento revelador que nos hace reconocer y desafiar entre las miserias del mundo lo triste de nuestra propia naturaleza.  A algunos nos faltaba más de la mitad de nuestras vidas, aunque no lo sabíamos, y todos éramos aprendices de todo: de la historia escrita, de la que pensábamos que faltaba por hacer y escribir y por supuesto la de la hormiga cotidiana, la historia real que entre acorralado y desafiante ha escrito este pequeño país capaz de proyectar las enormes luces de sus sueños.

Algunos sueños acaso no los llegaremos a tocar al menos del todo porque el acoso constante sin dudas nos limita, estamos donde una larga, compleja y desigual batalla nos permite, esto nos ha hecho desarrollar un arte de la defensa que nos sostiene y aunque el que se defiende bien a veces logra sobrevivir, verse obligado a basar la existencia bajo esa premisa nos es lo más saludable.

Quienes hemos sido parte de esta casa de las américas durante 59 años tenemos pruebas en primer lugar de que el bien es posible y de que el arte y la cultura son parte de su sustancia, también sabemos que algunas inconveniencias pueden durar más de lo proclamado y que el bien es aún perfectible.

Por esas razones aquí estamos  con la voluntad de ser mejores, de avanzar, por eso aquí seguimos, por supuesto que no eternamente y mucho menos por costumbre, sino porque aún somos capaces de estremecernos cuando llegamos a un lugar como esta casa.

Es como si de pronto se fuera a abriendo una puerta y entrara una señora con una sonrisa entre pícara y materna, con una mirada entre nostálgica y escrutadora, con una voz de flauta y unos brazos menudos que te rodean te sostienen y hasta te enderezan y te hacen pensar que estás a salvo que realmente puedes decir todo lo que te parece  y hasta lo que imaginas, extraordinario abrazo que te hace sentir que estás creciendo o que te hace creer que cuando dices es que creces y que solo por eso vale la pena estar vivo.

Gracias a esa y a otras nítidas presencias ahora mismo en esta sala es que logro decir bienvenidos hermanos al premio Casa de las Américas 2018.

Muchas gracias

De esta manera quedó inaugurado el programa de la edición 59 del Premio, que sesionará hasta el próximo día 25 de enero e incluirá presentaciones de libros y revistas, la puesta en escena de la obra “Zona”, de Teatro la Fortaleza, y la exposición “Pioneros del Arte Digital en la Colección Arte de Nuestra América”. Asimismo, el miércoles 24, a las 6:00 p.m. tendrá lugar la entrega a la Casa de las Américas del Premio UNESCO/UNAM Jaime Torres Bodet, mientras que el jueves 25 se darán a conocer los Premios Casa de las Américas 2018, a las 7:00 p.m. en la propia sala Che Guevara.

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